Consulta de Centrales de Riesgo para Obtener un Crédito (Concepto 2014068812-002 del 11 de septiembre de 2014)

 

Concepto 2014068812-002 del 11 de septiembre de 2014

 

 

Síntesis: Esta Superintendencia ha insistido a sus vigiladas en el sentido de que los datos provenientes de las centrales de riesgo no pueden ser el único elemento de juicio a considerar para decidir sobre el otorgamiento de créditos, toda vez que estos constituyen un instrumento adicional que junto con la información financiera suministrada por los solicitantes, les permitan realizar una adecuada evaluación de la capacidad de pago esperada del deudor y, a partir del respectivo análisis, asumir o no los riesgos derivados de este tipo de operaciones (circulares externas 004 de 2002 y 23 de 2004, incorporadas en el Capítulo II de la Circular Externa 100 de 1995 -Circular Básica Contable y Financiera-).

 

«(…) su correo electrónico mediante el cual expone sus comentarios sobre “el manejo de solicitud de productos de los bancos” y opina que “no se les debe permitir a las entidades ver cuántas consultas de historial ha tenido el ciudadano o que estas no afecten el puntaje”.

 

Al respecto, es pertinente resaltar que el servicio prestado por los establecimientos de crédito para satisfacer los requerimientos de capital en la economía (préstamo de dinero) supone el deber de asegurar el reintegro de los recursos colocados, máxime si se tiene en cuenta que esos fondos provienen del ahorro del público. Dicha circunstancia impone a esas instituciones una permanente labor de evaluación, calificación, asunción, control y cubrimiento del riesgo crediticio a través de la adopción de políticas y mecanismos especiales que le aseguren la efectiva recuperación de su cartera.

 

En ese contexto, la Superintendencia Financiera de Colombia ha impartido a sus entidades vigiladas precisas instrucciones relativas a la gestión del riesgo implícito en sus activos de crédito, señalando para el cumplimiento de ese cometido, los principios, criterios generales y parámetros mínimos que deben observar para el diseño, desarrollo y aplicación del sistema de administración del riesgo crediticio (SARC) que deben adoptar, los cuales comportan no solo su cubrimiento a través de un sistema de provisiones, sino a través de la administración del proceso de otorgamiento de créditos (Circular Externa 100 de 1995 -Circular Básica Contable y Financiera- Capítulo II).

 

Es así como respecto de la “Etapa de Otorgamiento” en el numeral 1.3.2.3.1 del mencionado instructivo se señala que la evaluación debe basarse en el conocimiento del sujeto de crédito o contraparte, de su capacidad de pago y de las características del contrato a celebrar entre las partes, que incluyen, entre otros, las condiciones financieras del préstamo, las garantías, fuentes de pago y las condiciones macroeconómicas a las que pueda estar expuesto”, fijando los parámetros que como mínimo deben considerarse en el proceso de otorgamiento, entre los cuales, merece destacar en el caso examinado, los siguientes:

 

  1. Capacidad de pago del deudor

 

En la letra c. del citado numeral, se indica que la evaluación de la capacidad de pago esperada de un deudor es fundamental para determinar la probabilidad de incumplimiento del respectivo crédito y para ese propósito enuncia la siguiente información que, como mínimo, debe analizar la entidad prestamista:

 

– Los flujos de ingresos y egresos, así como el flujo de caja del deudor y/o del proyecto financiado o a financiar.

 

– La solvencia del deudor, a través de variables como el nivel de endeudamiento y la calidad y composición de los activos, pasivos, patrimonio y contingencias del deudor y/o del proyecto.

 

– Información sobre el cumplimiento actual y pasado de las obligaciones del deudor. La atención oportuna de todas las cuotas o instalamentos, entendiéndose como tales cualquier pago derivado de una operación activa de crédito, que deba efectuar el deudor en una fecha determinada, independientemente de los conceptos que comprenda (capital, intereses, o cualquier otro). Adicionalmente, la historia financiera y crediticia, proveniente de centrales de riesgo, calificadoras de riesgo, del deudor o de cualquier otra fuente que resulte relevante (Resaltado extratexto).

 

(…)

 

Como se infiere del texto transcrito, el historial crediticio constituye un insumo con que cuentan las vigiladas en sus procesos de otorgamiento de créditos para la evaluación y selección de los sujetos de crédito; por consiguiente, una restricción a tales entidades en el acceso a la información más allá de los límites constitucionales y legales que propenden por la protección de los datos personales, podría tener un efecto adverso en la adecuada administración y gestión su riesgo crediticio.

 

En este sentido, no está de más anotar que esta Superintendencia ha insistido a sus vigiladas en el sentido de que los datos provenientes de las centrales de riesgo no pueden ser el único elemento de juicio a considerar para decidir sobre el otorgamiento de créditos, toda vez que estos constituyen un instrumento adicional que junto con la información financiera suministrada por los solicitantes, les permitan realizar una adecuada evaluación de la capacidad de pago esperada del deudor y, a partir del respectivo análisis, asumir o no los riesgos derivados de este tipo de operaciones (circulares externas 004 de 2002 y 23 de 2004, incorporadas en el Capítulo II de la Circular Externa 100 de 1995 -Circular Básica Contable y Financiera-).

 

  1. Selección de variables y segmentación de portafolios.

 

En esa misma línea, la letra b. del mencionado numeral 1.3.2.3.1, dispone que “En el proceso de otorgamiento se deben establecer, para cada uno de los portafolios identificados, las variables que con mayor significancia permitan discriminar los sujetos de crédito que se ajustan al perfil de riesgo de la entidad”. En el mismo sentido agrega que la selección de estas variables de discriminación y la importancia relativa que se dé a cada una de ellas debe ser un elemento determinante en el otorgamiento y que la metodología implantada debe considerar la combinación de criterios cuantitativos y cualitativos, objetivos y subjetivos, de acuerdo con la experiencia y las políticas estratégicas de la entidad.

 

Con los criterios señalados es claro que las instituciones financieras deben adoptar modelos o mecanismos internos de riesgo, soportados en técnicas estadísticas y matemáticas que les permitan llevar a cabo un análisis cualitativo y cuantitativo acerca de los sujetos de crédito, posibilitando así una medición del riesgo que asumen de acuerdo con políticas adoptadas de manera autónoma para la adecuada gestión del riesgo de crédito.

 

 

(…).»